Mientras se hace el cielo...

la hora lenta abre mis ojos
mueve el cuerpo
pone en acción las ideas.

Mientras se hace el cielo
una madeja de nubes
para contemplar el poema.



Voy buscando
en el calor del cuerpo
una palabra
que se quiera pronunciar
a favor o en contra
del silencio.




a Álvaro Ollo Prat, 23 de Junio de 2012- Plaza Tirso de Molina- Madrid.


La voz del cuerpo
en la luz del día

el calor de la idea
en la lengua del viento

que rebota
da un eco
una chispa

y ya suenan varias voces
avivando un fuego.





Ahora mismo
soy dos cuerpos
uno que quiere decir
y otro que quiere callar.





Los músculos se estiran
para unir en una fuerza
la idea y el cuerpo

son silenciosos
como la saliva

lentos
pero eficaces
para su desgracia.







Rabia
de las horas desperdiciadas

perdido dentro del cuerpo
y de sus límites
siempre tan exactos
tan crueles.

Derrotado
por un colmillo
atado al cuello del desierto

mientras el tiempo pasa
y como a un loco

el vacío
le da la razón.










La mañana
miserable luz gris
en su cuenco silencioso
busca sus extremos

a estas horas
no hay pájaros que se coman
los desperdicios de la noche.





Cuando caiga el cuerpo
que no caigan las ideas

que tomen por asalto
otras lenguas
hagan su cueva
en rincones ajenos

lejanos y desconocidos
músculos de supervivenvia.

Que rueden
lastimen

y vuelvan a decirse ellas mismas
que otra vez más ganará el silencio.





Aquí en este silencio
somos varios
los que esparamos
la luz de la palabra.





Ruin despilfarro
de vocales
y consonantes

de astillas
en la madera del ojo

mecánico
inquieto.

Por su iris
pasa el hilo
que cose las heridas

cierra la carne
 empuja oscuridades

deja pudrir flores
que desconocen la primavera.

Vida
hecha de muertes

para siempre.







La boca
transporta en su salliva
el veneno
de la carne que mastico
como puedo

en corrosión
de una idea anterior
al impulso de morder

desconociendo.






Es grande el silencio
por donde el cuerpo
sangra el poema
Transforma el tiempo
su infinito espiral de viceversas

la escritura sangra
incolora
pero sangra

un oleaje en espiral
que va a parar
al silencio irrenunciable.



Arde la voz
arde el cuerpo
arde toda la casa...

y otra vez
gana el silencio...





El silencio no alcanza
el cuerpo
es un ejercicio del tiempo

el poema
se hace y se deshace
en un pequeño lapsus.






El cuerpo
busca escapar del cuerpo:

Paredes, sólo paredes!






Una palabra
detrás de los ojos
esperando la luz
para ser pronunciada.





Entro en el cuerpo
para esconderme del mundo
para no someter mis ojos
a la imprudencia
y al desenfreno.

Me quedo a oscuras
mientras el sol vomita verano
y estiro las horas
hasta desaparecer la noche.